___
VICENTE MAYORALAS GARCÍA
_
Poemas físico-existenciales,_costumbristas_y_dedicados a mi tierra: La Mancha
_
_
Poemas físico-existenciales
_
_
Carne, polvo... y nada
_
¡Qué bella arquitectura, en su conjunto, 
la que sostiene en vilo al ser humano 
en una evolución hacia lo arcano 
y en una regresión al mismo punto! 
_
Vivir y ser pellejo de difunto 
es un ir y quedarse en el rellano 
de un grito equidistante, tan cercano 
y alejado a la vez del mismo asunto. 
_
¿Qué es lo que nos une o nos separa 
de esta tierra frugal que nos acoge 
para después cubrir nuestras cenizas? 
_
La materia nos habla y nos declara 
culpables de soñar, cuando recoge 
las dudas y promesas hechas trizas
_
_
_
La eternidad del olvido
_
Pervivo en el umbral de tu argamasa,
mortero de cimientos siderales,
en espera de manos ancestrales
que den forma al escombro de mi masa.
_
Divina arquitectura tu carcasa,
de infinitos azules tus portales,
en ti siembran sus sueños los mortales
y en ti nace ese tiempo que no pasa.
_
Entrego mis despojos a tu temple.
Desnuda mi verdad se desmorona
y dejo mi existencia sin sentido
_
en medio de la nada y del destemple
que me causa saberme otra persona
y vivir en la impronta del olvido.
_
_
_
El espejo de la vida
_
A través del espejo de la vida
una imagen prestada llevo puesta.
Le pregunto quién soy. No hay respuesta.
Y pienso si me ignora o si me olvida.
_
Silencio de cristal. Incomprendida
visión distorsionada que se presta
al plagio de lo humano con supuesta
realidad en su remedo. Herida
_
que supura dolor, dolor y drama,
tragedia en el engaño, con cinismo,
al verse reflejado en lo que ama
_
y darse cuenta tarde del abismo
que diferencia el “yo” que uno reclama
de aquél que ve creyendo ser él mismo.
_
_
_
Vejez
_
Como un árbol reseco en su corteza
así está mi cuerpo, malherido,
con la sed en sus ramas, sin latido
las hojas que marchita la pereza.
_
Anclado en este suelo que bosteza,
inerme, perezoso y transcurrido,
anémico de vida, como el nido
que guarda entre la paja su tristeza.
_
El tiempo me recorre de costado
dejándome obsoleto, pesimista,
con un gris como tono, sin matices.
_
Represento la sombra del pasado,
la vejez descarnada y surrealista
que busca en el recuerdo sus raíces.
Poemas costumbristas
_
_
El espartero
_
Mientras tejen sus manos la manera
de hilvanar el esparto con la tarde,
brota en su mente el sueño, donde arde
la nostalgia prendida en una era.
_
Orfebre del tiempo y la quimera,
escultor de maromas, que Dios guarde,
maestro de cosechas , sin alarde,
jornalero del arte de la espera.
_
Entrelaza vivencias con lenguaje
que brota de las yemas de sus dedos
en forma de caricia cuando labra
_
el verso de la soga en el paisaje
revestido de eriales y viñedos.
Sintaxis corporal sin la palabra.
_
_
_
El mendigo
_
Su cuerpo descuidado, perezoso,
camina por inercia, lentamente,
como si el tiempo fuera indiferente
a su existir errante y doloroso.
_
Un cúmulo de harapos silencioso
que transita invisible entre la gente;
una imagen fugaz, por accidente,
esquirla de un destino caprichoso.
_
Con el brazo extendido, mano abierta,
apoyado en el quicio de una esquina,
estática expresión de un alma errante,
_
su figura destaca y desconcierta,
mientras crece el dolor, que se adivina
en su mirada dócil del instante.
_
_
_
Toro y torero
_
Toro y torero. Mano a mano. Frente
a frente. Expectación en el tendido.
El tiempo en la retina, suspendido
a ras de volapié. Calla la gente.
_
Emoción contenida que se siente
a pase de muleta. Y el latido
en el pecho, y el miedo producido
ante el lance supremo. Lentamente
_
la imagen se desliza, estoque en mano,
hasta la herida abierta de la gloria.
Un grito sesga el aire, lastimero,
_
en la tarde fatal de aquel verano.
Arte y muerte fundidos en la historia.
Mirándose y en paz: toro y torero.
_
_
_
La muerte de mi amigo
_
En la plaza solariega,
junto al recuerdo angostado,
un campesino se entrega
a imaginaria fanega
junto a la yunta y arado.
_
Anda errante por rastrojos
con su paso vagabundo,
mientras cosecha despojos
detrás de aquellos matojos
florecidos en su mundo.
_
Sonríe al alba naciente
y mira orgulloso el cielo
como cristiano y creyente,
pues lleva sobre la frente
a Dios prendido en el suelo.
_
Fantásticas mariposas
dibujan su vuelo leve
sobre aguas milagrosas
que se vierten fabulosas
en un sueño que conmueve.
_
Con sus manos acaricia
la tierra que cava y ama
y trabaja con pericia,
por la que grita justicia
y con su sudor proclama.
_
Desnudo el pecho bravío,
la mirada en la llanura,
soporta el calor y el frío,
la sed de tanto vacío
sobre tan larga premura.
_
Sabe que todo es un sueño,
mas despertarse no quiere.
La vejez lo hace pequeño.
El tiempo terco en su empeño
le recuerda que se muere.
_
Se levanta. Anda lento.
Siente que su plaza llora.
Todo quietud y momento.
Sólo el murmullo del viento
acompaña su demora.
_
Se siente cansado y viejo,
cansado de sus verdades
que penden sobre el pellejo,
arrugas que son reflejo
de aquellas otras edades.
_
-De nada vale luchar-,
dice una voz de lo arcano,
-hay que saber esperar-,
no por mucho madrugar
amanece más temprano.
_
¡Y qué soledad más triste!
La plaza como testigo.
El sol de luto se viste
y entre gorriones y alpiste
halló la muerte mi amigo.
Poemas dedicados a mi tierra: La Mancha
_
Azul
_
Vio a través de sus ojos, impregnada
de azul, la extensa tierra que se abría
por delante, rotunda geografía
huérfana de relieves, explanada
_
que se expande sin coto, encadenada
y homogénea al ras, monotonía;
la tierra por detrás se repetía
sin altibajos, indeterminada,
_
como el azul intenso de sus ojos,
como el azul perenne de ese cielo
invariable en verano, negligente
_
en invierno, tangible en los rastrojos
donde la sed agrieta todo anhelo
y la visión se torna indiferente.
_
_
_
El verso del arado
_
Cómo me gusta el verso del arado
cuando labra la tierra estremecida,
y cómo de su amor surge la herida
hecha surco: poema cultivado.
_
La rima en su quehacer es el legado
secular de sustento, propia vida;
donde la mano terca y dolorida
de la necesidad, y su dictado,
_
convierten el arado en el apero
que utiliza el poeta de la tierra;
cada surco es un verso, y cada verso
_
melodía perfecta, voz de arriero;
y el hálito del hombre que se aferra,
metáfora suprema, al universo.
_
_
_
_
Regrese a la página inicial de VICENTE MAYORALAS GARCÍA
_
_
Diseño web - Copyright © 2009_Asociación Canadiense de Hispanistas
Texto - Copyright © 2009_Vicente Mayoralas García._Todos los derechos reservados
 
Página puesta al día por_Felipe Quetzalcoatl Quintanilla_el 15 de septiembre de 2009
_
_
_
Número de visitantes* desde el 1 de junio de 2009:

myspace counters
__
**Visitas a cualquier página de http://fis.ucalgary.ca/ACH (ACH,  RCEH y RC)
_