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ALICIA ZAVALA GALVÁN

Pájaro Sin Alas
Una obra teatral de un acto basada en los últimos días de Sor Juana Inés de la Cruz

(Adaptación de la obra teatral bilingüe original 
Sequestered Soliloquy / Soliloquio Secuestrado)
Copyright © 1998, 2006

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ELENCO:
SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ: (vestida en el hábito de las monjas jerónimas)
LUCÍA: una periodista, vestida en ropa contemporánea con un toque juvenil y moderno.
MÚSICO o MÚSICOS tocarán la música de fondo con guitarra española y una flauta (quena) vestidos completamente en negro.
MONJE (vestido en el hábito de monje con sandalias.)
ACTORES. Dos mujeres actuarán dos papeles principales. El músico o músicos tocarán la música que servirá para introducir al personaje o el diálogo de personaje.  El MONJE servirá como guía para ayudar al público a entender o explicar lo que está ocurriendo o puede ocurrir durante la obra.
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ESCENARIO:
El fondo del escenario está cubierto con un dibujo del interior de una antigua celda construida de piedras y una puerta con una pequeña ventana. Al frente del escenario está el camastro de Sor Juana (cubierto por una sábana). Junto al camastro está una pequeña mesa de madera donde se hay un crucifijo, dos libros de oración, una pluma, y un candelabro sencillo con una sola vela que estará encendida.
     Al lado izquierdo del escenario estarán sentado/s el/los músico o músicos. Se mantendrá la luz baja sobre ellos. A la izquierda de él / ellos estará el MONJE después de su entrada al principio de la obra. Este personaje se mantendrá siempre de pie y leerá su diálogo de un antiguo libro. 
     Antes que entre el público, y mientras se sientan, Lucía estará sentada en el suelo enfrente del músico. En el suelo, al lado izquierdo del escenario, habrá varios libros, un cuaderno de apuntes y una pequeña grabadora.
     Sor Juana estará acostada en el camastro dando la apariencia de estar muerta. *Nota: Los movimientos de Sor Juana siempre serán con aire de humildad pero elegantes y finos. La vela en la pequeña mesa está encendida. Se escucha una lenta música de guitarra mientras se sienta el público. Toda la escena transcurre en luz baja, sobre los músicos solamente. 
     Para empezar la obra, el MONJE, con un incensario en la mano, estará  frente al público y después caminará de un lado del escenario al otro, hasta detenerse ante la figura de Sor Juana Inés de la Cruz y bendice el cuerpo haciendo la señal de la cruz diciendo “Pájaro Sin Alas”. Las luces empiezan a subir lentamente en intensidad. El MONJE toma su lugar al lado del/de los músico/s. De pronto se apagan todas las luces sobre el escenario y se escucha música de flauta. El MONJE empieza a hablar.
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MONJE:
Vamos a escuchar la conversación entre una monja, Sor Juana Inés de la Cruz y su confesor, el padre Antonio Núñez de Miranda.
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**(Música de guitarra lenta) 1 minuto**
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A un lado del escenario se escucha la voz de hombre diciendo: "Una esposa de Cristo debe obedecer a su esposo."
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(Se empieza a aumentar la luz sobre Sor Juana)
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Sor Juana se levanta y con movimientos lentos apaga la vela en la pequeña mesa al pie del camastro.
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(La figura de Sor Juana está bañada en luz)
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SOR JUANA:
Pero le vuelvo a repetir, a mi amo y señor, que si no es para favorecerme, no se acuerde de mí.
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(De nuevo se baja la iluminación del escenario y se escucha música de guitarra. Lucía con un libro en la mano, está leyendo y se sienta en el suelo donde están los libros)
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MONJE:
Ahora Sor Juana habla con nosotros sobre Lucía sin que ella pueda escucharla y nos dice que Lucía será la persona escogida para enviar su mensaje hacia el futuro.
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(Termina la música de guitarra y de nuevo la luz está sobre Sor Juana)
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SOR JUANA (mirando en la dirección donde Lucía está sentada):
Tiene que ser por medio de ella, que llegue mi mensaje hacia el futuro. ¡Ella será mi voz!
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MONJE:
Lucía nos habla sobre Sor Juana y sobre lo que ella quiere que sepa el mundo. Nos habla de sus dudas sobre lo que cuenta la historia y lo que realmente es la verdad. Se pregunta, ¿quién le creerá? y si todavía existen personas que quieren esconder la verdad. Después pronuncia las palabras “Pájaro Sin Alas” preguntándose a ella misma el significado de estas palabras. 
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*(Música de guitarra y la luz sobre Lucía)* 
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LUCÍA:
¿Pero si cuento lo que le pasó a ella, se volverá a escribir la historia?  ¿Quién me tomará en serio si intento resolver el enigma? ¿Quién me va a creer? ¿Todavía existen personas en el presente que quieren extinguir la verdad? No lo sé, solo sé que ella es un misterio y la historia y nosotros hemos compuesto conjeturas para formar un mosaico... pero ella es y siempre será un misterio hasta el día que ella piense que ha llegado el momento de resolver su enigma.
Pájaro sin alas. ¡Qué termino tan extraño! ¡Y qué triste la imagen! Pero ella era algo diferente. Pájaro sin Alas, pienso que significa una conversación consigo mismo dentro de una misma, cuando no se puede ni hablar en las últimas horas de vida, y después que cuente la historia que todo ocurrió de otro modo. Pero debemos escuchar la voz de un pájaro sin alas, que fue Sor Juana Inés de la Cruz.
Sor Juana Inés de la Cruz fue monja, poetisa, filósofa, artista, muerta a los 45 años de edad, en 1695. Sitio de su muerte: El convento de San Jerónimo en la ciudad de México. Causa de muerte: Un retiro prematuro del mundo causado por lenguas celosas, insensibles y extraviadas.
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*Termina la música*
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MONJE:
Ahora Sor Juana nos habla sobre la muerte y el temor que todos le tienen a la tumba.
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*(Música de flauta y se enfoca la luz en Sor Juana por cinco segundos)*
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SOR JUANA:
La muerte--la muerte es un misterio, siempre lo ha sido, siempre lo será. ¡La tumba!--¡Ha! ¡Todos le tienen miedo a la tumba!
Pero no es tan espantoso el silencio de la tumba si la vida ha sido un calvario. La tumba es calma...  descanso... escape de una existencia fatigada.
La tumba permite oír las voces cuyas palabras están penetradas de traición y sonrío porque ahora la muerte es mi escudo
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*(Música de flauta al fondo)*quince segundos*
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MONJE:
En el siguiente diálogo, Sor Juana Inés habla con el pensamiento consciente de Lucía informándole de su presencia y que ella será la persona indicada para recibir sus pensamientos. Sor Juana instruye a Lucía que debe escribir rápido lo que ella le está dictando.
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*Fin de música*
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(Se iluminan las figuras de Sor Juana y Lucía- pero en luz suave)
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SOR JUANA:
Cuando yo llegue de visita yo te hablaré suave y quedito al oído como si alguien me fuera a escuchar.
Murmuro... aunque mi presencia puede ser fuerte e imponente.
Quizás... porque así fueron mis últimas horas existiendo en un silencio ensordecedor y con las paredes transparentes para quebrantar mi voluntad.
¡Escúchame!  ¡Pronto!... toma tu pluma... para oírme bien en el papel.
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MONJE:
Aquí Lucía nos habla de su opinión sobre Sor Juana y el significado de ella en su vida. Nos dice: tengan cuidado pues Sor Juana ha regresado.
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*(Música de guitarra y la luz en Lucía)*
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LUCÍA (habla hacia el público y consigo misma a la vez):
¿No has oído tú de Sor Juana?  ¡Sí!, ¡Cómo no! Fue monja. ¿Monja? ¡Fue Doña!
Dicen que fue Doña sin asumir el título de señora.
Mujer le queda mejor.
Quizás, hasta lloró, pero nunca en presencia de aquellos que buscaron su derrota.
Dicen que se rindió, pienso que solamente es una suposición pues la palabra de entrega nunca se pronunció. Solamente un silencio.
¡Qué lástima! ¡Qué pérdida!
¡Pero no por mucho tiempo más! ¡Pues ya volvió!
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*(Música de guitarra al fondo)**15 segundos**
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MONJE:
Sor Juana nos habla sobre la razón de su regreso. Es para revindicarse de las injusticias cometidas contra ella. 
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**Fin de música**
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(Una luz intensa enfocada en Sor Juana)
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SOR JUANA (voz firme):
¡Regreso!... a cumplir con la misión que se arrancó de mi pluma y cerebro, o sencillamente dar luz a las hipocresías que fueron la causa de mi derrota.
Fui castigada... con la más cruel de las sentencias, buscando extinguir mi voluntad, mi espíritu y libertad de expresión.
Pues sí,  hablé, escribí, o dije en versos cosas que ellos pensaron no eran adecuadas para una religiosa en claustro. Pero... no fue éste el verdadero propósito de sus críticas, sino de silenciarme para evitar que yo siguiera descubriendo la malicia que brota en cada humano, no importando siquiera si esta persona se viste de monje.
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(Música de flauta)
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MONJE:
De nuevo Lucía siente la presencia de Sor Juana al contemplar una pintura de ella y comparte con nosotros sus impresiones y algunos detalles.
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(La luz está enfocada en Lucía mientras se acerca a una pintura de Sor Juana)
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LUCÍA:
¿Qué es ese ruido? Oigo algo, el roce de tela, como si alguien estuviera caminando cerca de mí. (Lucía da un suspiro de alivio) ¡Es solamente un cuadro! (De nuevo se muestra insegura) ¿Pero puede ser que esta presencia sea ella?
Déjame ver, Hmmm.
Su hábito religioso enmarca una determinación. Era hermosa, exquisita, y su hábito servía para esconder sus atributos físicos. Sus manos delicadas parecen nunca descansar.
¡Esos ojos!
¡Ay! La expresión en esos ojos penetra una confortable apatía, rompiendo las cadenas del tiempo.
¿Qué está viendo? O ¿a quiénes está mirando? Pero ¿a quiénes?
¿Estará viendo a sus perseguidores, con una mirada desafiante?
Quizás... diciendo "¡Por ahora, has ganado esta batalla pero a pesar de ti yo perseveraré!"
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MONJE:
Sor Juana nos cuenta dónde nació en México. Nos explica sobre su necesidad de poner sus pensamientos en orden para escribir. Sor Juana quiere que sepamos sobre su deseo de que sus palabras sean tan doradas.
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(Música de flauta)
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(La luz enfocada en Sor Juana)
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SOR JUANA:
Nací mexicana, en San Miguel de Nepantla entre los volcanes Popocatepetl e Ixtaccihuatl.
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(Música de flauta)
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Fue sereno mi alumbramiento al pie de un volcán durmiente y de otro vivo. Tengo que poner mis pensamientos en orden porque quiero que broten las palabras, las sílabas, para formar ideas, preguntas y conflictos,  poder expresar la angustia de mis pesadillas o relatar el éxtasis de mis alegrías.
¿Por qué tan rebelde la musa caprichosa hasta el punto de crueldad?
¡Allí está, sonriente, coqueta, pero callada!
¡Basta ya! ¡Piedad os pido, acércate más y deposita en mi cerebro el oro, ese oro de la sabiduría para que mis palabras sean brillantes y deslumbren cuando las oigan y las lean!
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(Música de guitarra)
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MONJE:
Lucía nos informa que la presencia de Sor Juana está con ella otra vez y que siente la mirada fija en ella. Nos dice que su presencia casi le roba el aliento. 
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(Las figuras de Lucía y Sor Juana están cara a cara pero hay una distancia de tres metros entre ellas. Hay una luz fuerte en Lucía pero la figura de Sor Juana está en luz baja)
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(Música de guitarra al fondo)
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LUCÍA:
De nuevo... Esa presencia... ¡Regresó! Yo no lo entiendo. ¿Qué es lo que busca de mí?
Algunas veces me habla en español actual otras en un español renacentista.
¿Por qué no se decide en cuál dialecto hablar? Total ¡yo siempre la entenderé!
¡La mujer ha regresado y me esta viendo, mirándome fijamente a los ojos, paralizando mi mirada!
Siento el susurro de su hábito. La fuerza de su presencia, muchas veces demasiado fuerte... robándome el aliento.
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(Las figuras de Lucía y Sor Juana están cara a cara con 3 metros de  distancia entre ellas. Mientras Lucía habla, van tomando unos pasos con la mano extendida intentando conectarse, una a la otra)
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Tiene confianza, pero es a la vez, indefensa.
¡No atina a pasarme la antorcha de su audacia, de su creatividad antes que se la lleven!
¡Imagina cuánto tiene que decir!
Tal vez, sus palabras tengan un doble significado, quizás no, pero contienen una verdad.
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(El intento de tocarse no ha dado resultado y Sor Juana se ve visiblemente afectada porque ha fallado en su intento de tocar a Lucía)
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MONJE:
Lucía nos relata una extraña sensación de vivir en el pasado aún en el presente y cómo Sor Juana pagó un precio demasiado alto por descubrir las trampas de algunas personas en la jerarquía religiosa.
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(Música de guitarra al fondo)
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(La luz enfocada en Lucía. La luz sobre de Sor Juana baja y suave. Sor Juana se mantiene sentada en el camastro mientras Lucía habla)
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LUCÍA:
Sor Juana, Monja, Doña, o quizás las dos. ¡Válgame Dios, qué confusión!
¡Ya ves... cómo me trae esta Doña! Que se asoma cómo y cuándo quiere.
Su presencia me impone si algo tiene que decir por medio de mi pluma.
¿Y qué será, me pregunto, ... esta sensación extraña en mí de vivir el pasado aún en el presente?
¡Sor Juana! (Habla con desesperación) Tú la melancólica. Tú la audaz en una ética cotidiana. Tú, que pronunciaste una verdad que desenmascaró las artimañas de los reyes y monjes, pagaste el precio de la humillación y después con tu vida.
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MONJE:
Aquí Sor Juana habla con Lucía y con nosotros sobre la sociedad en que vivió diciendo que fue una sociedad dominada totalmente por los hombres y el papel insignificante que la mujer representaba. Lucía repite con Sor Juana algunas palabras como si así pudiera entrar en el pasado.
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(La luz fuerte enfocada en Sor Juana y la baja en Lucía)
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SOR JUANA (actuando con movimientos de reverencia):
Alma de Dios (Lucía repite con Sor Juana estas tres palabras)
nos llaman... sonriendo con hipocresía, Alma de Dios, nos dicen... por ser tan ingenuas.
Alma de Dios (Lucía vuelve a repetir estas tres palabras)
nos llaman... mientras somos dóciles y guardemos silencio sobre las injusticias, no comprenden  que para nosotras la verdad es algo natural... no es forzada ni fingida.
Quizás por eso la etiqueta de ser mujeres ingenuas no molesta, pero sí cuando se nos trata como seres ignorantes, sin voluntad y sin cerebro y sencillamente como un objeto para  satisfacer su vanidad de hombría! (Lucia repite, un eco de las últimas cuatro palabras)
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MONJE:
Sor Juana presiente que el tiempo se acorta y de nuevo le implora a Lucía, rogándole que busque en su cuarto del convento un papel que ella escribió, y  que descubrirá la verdad.
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(Luz fuerte está enfocada en Sor Juana y más baja y suave en Lucía)
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SOR JUANA:
Ven aquí. ¡Pronto! Escúchame, quiero que me oigas. ¿Por qué? 
Porque es imprescindible que encuentren las pruebas.
Diles, diles que busquen en los rincones de mi celda, entre las piedras llenas de centenares de polvo y hallarán un papel que contiene un relato del martirio de mis últimas días, también allí están los nombres de los culpables. Aquéllos que con sonrisas falsas y atenciones hipócritas ganaron mi confianza sólo para traicionarme. Pero busca allí en aquel espacio por un pedazo de papel viejo que pude esconder como limosna para mantener el equilibro mental de mis últimas horas y también esos últimos versos, hijos de la imaginación. Quizás... prematuros en su alumbramiento, pero allí están sin embargo para dar testimonio en silencio.
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(Música suave de guitarra al fondo)
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SOR JUANA:
El paisaje se parece a mi vida
la hacienda a las estaciones de mi existencia.
El maguey, el nopal, ambos vestidos con espinas, creciendo a pesar de estar enraizados en una tierra no siempre húmeda.
La hacienda tiene muchos cuartos, pasillos estrechos y oscuros, otros son amplios e iluminados. En unos cuartos se respira bien, otros asfixian.
Así ha sido mi vida, cambiando de habitación impulsada por la necesidad de sobrevivir.
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(Música de guitarra al fondo)
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MONJE;
Lucía nos informa que Sor Juana quiere que ella cuente al mundo su metamorfosis y los últimos días. Sor Juana nos habla de la humildad de sus raíces y el cenit que alcanzó como poetisa/escritora y del ambiente terrible de sus últimos días cuando indefensa y aislada en un calabozo, fue convertida en un espectáculo de humillación para sus acusadores.
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(Luz enfocada en Lucia)
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LUCÍA:
¿Cómo llegó a ser tan audaz? ¿Cómo lo hizo? ¿Cómo llega uno a ser lo que es? La metamorfosis de Sor Juana Inés de la Cruz. Aquí está su voz de nuevo, hablándome sin cesar, queriendo decir lo que pasó en las últimas horas.
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(Luz suave, enfocada en Sor Juana, y la luz sobre Lucía disminuye)
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(Sor Juana está sentada en el suelo con su cuerpo en posición fetal y se va enderezando mientras habla)
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(Música de flauta)
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SOR JUANA:
Oigo las campanas repicar las ocho de la noche y el sonido de las religiosas corriendo a sus celdas. Una lumbre quema mi estómago. No he probado ni un trago de agua o comida en más de dos días. Aquí me encuentro con el cuerpo débil y doblado por el frio y el hambre. Voy haciendo reflexión sobre mi vida y lo que me ha traído a esta condición. ¡Yo, Sor Juana! Humilde y orgullosa a la vez. ¡He sido traicionada y condenada a este calabozo hasta que muera!
(Firmeza en su voz) ¡Sí! Yo nací sin padre... pero en un tiempo yo fui la favorita del virreinato. ¡Nacimiento humilde con sueños de grandeza! ¿Cómo llega uno a ser lo que es? ¿Dónde, donde empezó mi metamorfosis? ¡Soy una mezcla de piedad religiosa con el espíritu rebelde de una libre pensadora!
(La voz se vuelve débil de nuevo) Las llagas en mi espalda han comenzando a sangrar. Tendré que quitarme el velo para cubrirme y darme calor contra la humedad y frialdad de este calabozo.
Sor María Epifanía se escapó hoy para traerme unos preciosos pliegos de papel y un pedazo de carbón para poder escribir. 
¡Oh, Dios! Ojalá que no la descubran, puede sufrir el mismo castigo que yo.
El obispo Santa Cruz estuvo aquí ayer. Parado allí... asomándose por la ventana pequeña.  Se ha de sentir muy satisfecho al verme en esta condición, miserable y consumida.
Aguiar y Seijas vino la semana pasada para recordarme que éstas son las consecuencias por desobedecer la voluntad de Dios.
Mi padre confesor, confiado de mi alma, no ha tenido el valor  de venir a verme. Seguramente su traición lo está atormentando, o quizás no. Estos hombres se vuelven fanáticos en sus convicciones.
Hacerme desaparecer no significa nada para ellos.
Gracias, Dios mío, hay un espacio entre estas piedras. Aquí puedo esconder mis papeles. Algún día, la verdad tiene que salir a la luz. ¡Estas  injusticias tienen que ser castigas!
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(Sor Juana regresa a su posición fetal en el suelo mientras la luz baja lentamente sobre ella)
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MONJE:
Lucía nos habla de una carta que Sor Juana escribió hace trescientos años donde cuenta cómo fueron sus días cuando sus escrituras y vida fueron secuestradas. Sor Juana nos habla de los últimos momentos, cuando el mundo de los poderosos invadió su celda.
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(La luz esta enfocada en Lucía al principio mientras habla, pero baja cuando termina y la luz sobre Sor Juana se intensifica)
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(Música de flauta)
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LUCÍA (lee la carta luego se detiene y empieza a hablar):
Sor Juana, Poetisa, Monja, Feminista, Enigma.  Sor Juana Inés de la Cruz, su nombre retumba en mi cerebro. ¿Cuál es el mensaje que debo transmitir? ¿Qué es lo que ella quiere que yo diga? ¿Será esta carta que fue encontrada en su cuarto trescientos años después?  ¿Lo debo hacer saber a todos? ¿Cuáles serán las consecuencias? Déjame leerla para ver qué es lo ella tiene que decir.
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(Sor Juana camina de un lado a otro con pasos apresurados e impacientes)
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SOR JUANA:
¿Cuándo cesará la persecución? (Aquí Lucía repite las palabras con Sor Juana) Sor Longuita visitó hoy mi celda preguntando sobre mi salud solamente como un pretexto para invadir mi santuario.
¡Han comenzado a llevarse algunas de mis obras! La audacia de llevarse las obras predilectas, preparadas para ser publicadas en España! 
Todo ese trabajo, muchas horas de preparación, ya desaparecieron.. ¡Mis opiniones, mis observaciones, y sí, por qué no lo decirlo, hasta poesía disfrazada como oraciones!
¡Pero eso es lo que me mantiene viva! ¡Dios mío! Me están sujetando a un estado de escasez y de hambre intelectual. Están destruyendo el elemento que mantiene mi juicio, mi salud mental. ¿Por qué me van aislado del resto del claustro?
Para mí, lo intelectual está intrínsicamente unido a lo espiritual. Es el oxígeno para mi alma y mi cerebro. ¡Dios! Pero vean esto, hasta unos documentos que pertenecen a la intimidad de mi vida, de antes que entrara al convento, han desaparecido. ¡Dios de los ejércitos! cada día, los papeles que faltan van aumentando!
¿Están destruyendo mi trabajo o guardándolo para ir haciendo trampa contra mí hasta que mi libertad y creatividad se hayan marchitado?
Pero ¿qué es lo que ellos piensan que ganarán con violar mi vida privada?
Yo entré a esta vida de religiosa para escaparme de un mundo repleto de engaño y mezquindad, sólo para descubrir con asombro que ponerse un hábito religioso no da santidad, sinceridad y buena voluntad a una persona.
Estoy cansada de estar en guardia constantemente, forzada a obedecer estas órdenes irracionales del claustro, pero debo escribir esta carta aunque sea para mí misma.
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(Sor Juana baja la voz y baja la intensidad de la luz)
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(Música de flauta)
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SOR JUANA:
Escogí vivir en claustro para proteger mi intelectualidad.
Camino lentamente por los pasillos largos y obscuros.
Alabanzas cantadas con reverencia y en voz baja, se filtran por las rendijas de las paredes en mi cuarto.
Esta aureola blanca, rígida y almidonada sujeta, apretando dolorosamente mi cabeza.
Durante la hora de meditación, yo veo las manos dobladas discretamente, ¿Formando una oración para quedarse o para huir?
¡Nadie sabe!
En una letanía de oración, muchas veces no podemos distinguir las palabras formándose suavemente en una voz baja... casi un suspiro.
Esas miradas tímidas que evitan las mías, ¿será por humildad o en un momento de descuido revelarán su ira?
Cuando me una a la comunidad religiosa en oración ¿estaremos todas meditando en espiritualidad, o sencillamente temerosas por estar afuera entre la humanidad?
¡Calla, corazón mío! Oigo el mundo derribar la puerta de mí santuario. ¿Es que no hay nada sagrado en este mundo sagrado?
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MONJE:
Sor Juana nos cuenta que el ser humano tiene un destino que cumplir, lleno de sueños y metas, pero dice que determinar su destino aún es una quimera, y que sus perseguidores no cesaron en su propósito hasta verla muerta.
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(Luz enfocada en Sor Juana)
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(Música de guitarra al fondo)
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SOR JUANA:
Cada ser humano tiene un destino por cumplir. Cada uno, una estrella, un sueño. Pero en mi caso, aún no se sabe. ¿Cuál fue mi destino, y quién logrará descifrar la quimera de mi derrota? Será difícil, pues los ingratos que destruyeron mi imagen intentaron borrar cualquier otro rasgo de mi existencia, y tal fue la furia lanzada contra mí que preservar las últimas chispas de cordura y dignidad fue preciso imitar semejanzas de obediencia, pero ni aún así quedaron satisfechos y acabaron por extinguir el palpitar de mi corazón.
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MONJE:
Sor Juana nos habla por última vez. Ella nos recuerda que sus escrituras y memoria siempre existirán a pesar de la hipocresía. También nos habla de nuevo sobre la muerte. 
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(Música de flauta)
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(Luz suavemente enfocada en Sor Juana)
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SOR JUANA:
Existí (notas de música de flauta).
Existo (notas de música de flauta).
Existiré (notas de música de flauta).
Dolencias escondidas entre quimeras sepultadas por siglos.
Existencias existiendo entre tinieblas de hipocresía y temor a una verdad.
He muerto tres veces. En la primera muerte, asesinaron mi voz y cerebro cuando aún tenía aliento en el cuerpo. En la segunda, extinguieron la última candela de vida en mi corazón.
(Emocionada) Hoy, hoy muero de nuevo... pero esta muerte es distinta pues ha resucitado la verdad y con este último campanear, por fin, voy a dormir tranquila.
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(Se escucha el repique tres veces de una campana y Sor Juana regresa a su camastro)
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(Las luces empiezan a bajar lentamente mientras el guitarrista sigue tocando hasta que todo el escenario queda completamente oscuro)
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